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 PROTAGONISTAS (Historias de PJs)

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Bremuliar (DJ)
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Mensajes : 748
Fecha de inscripción : 27/11/2013
Localización : Afueras de Tharbad

MensajeTema: PROTAGONISTAS (Historias de PJs)   Vie Mayo 13, 2016 5:58 pm



_________________
~Nombre de PJ~ / ~Nombre de PNJ~ / ~Nombre importante~ / ~Nombre de Lugar~ / ~Nombre Geográfico~

-La Luz siempre creará Sombras.
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Idis

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Fecha de inscripción : 27/04/2016

MensajeTema: Re: PROTAGONISTAS (Historias de PJs)   Lun Mayo 30, 2016 6:45 pm

Idaris
Idis



Idaris fu el nombre que le dieron a la pequeña daen lintis que nació en Glanhir. Iba a ser una niña fuerte, muy vivaz y activa profetizó la adivina al escucharla llorar por primera vez. Partió con cinco años de viaje desde Dol Amroth, en el reino de Gondor en la caravana de Cirdus hasta Bree. Rodeada de los bardos y trovadores que serían su familia, en esa caravana tampoco iba a ser muy difícil ser familia de lo unidos que estaban, aunque todo cambiaría años después...

Los trovadores de aquella zona eran famosos por sus leyendas y habían sido llamados a Fornost, capital de Arthedain para celebrar una festividad, habían pasado diez años desde la Guerra Oscura.

El camino hacia allí pasó por La Encrucijada, Tharbad. Donde Idis, ya en edad de explorarlo todo, fue víctima de una agresión a las afueras de la ciudad y como consecuencia, fue testigo de el que se convertiría en un héroe para ella. Un encapuchado de agilidad sobrenatural y porte como el de un príncipe, blandía dos espadas como si fuesen parte misma de sus extremidades, con tanta facilidad las manejaba que parecía poder cortar cualquier cosa con ellas. Su sola presencia asustó a muchos y alegró a otros tantos. Idis en medio de la revuelta cayó en los brazos de este héroe del pueblo y bajo las sombras de su capucha la joven vio una sonrisa que no olvidaría jamás en la vida. Mormegil fue el nombre que le habían dado aquellos que le llamaban héroe, y Espada Negra quien le consideraban un villano. Idis lo tenía muy claro, de mayor iba a ser como él, quería salvar a la gente y atemorizar a los bandidos con solo mirarles a los ojos.

Ante la contienda que la joven niña sufrió quedó herida y sin poder pagar un médico sus padres buscaron soluciones alternativas. Eso les llevaron a conocer a un viejo muy extraño a la vez que extravagante que afirmó que podía ayudarla y que iba a ser barata su aportación, no obstante la pequeña tendría que cuidarse de la casa algunos días mientras él estaba fuera haciendo unos recados. Allí conoció a un muchacho joven, que se hacía llamar así mismo el aprendiz del viejo y que no era más que el hijo de unos cristaleros de la ciudad y que seguramente le habían mandado allí porque no sabían que hacer con él. Lo único bueno que tenía ese chico es que sabía tocar muy bien la laúd y a veces Idis se quedaba dormida escuchándole tocar.  Una noche, ambos chicos, lograron hacer huir a unos ladrones que intentaron entrar en la casa del viejo y a la vuelta de éste el muchacho redactó como si de un bardo fuese la aventura que ambos habían vivido. Jamás ninguno de ellos contaría que en realidad fue el gato, Carboncillo, quien hizo huir a los supersticiosos ladrones ya que Carboncillo era de color negro. El viejo, a modo de agradecimiento, le regaló a Idis una botella extraña. ella nunca supo que era pero guardó a buen recaudo como el premio de su primera aventura como heroína.

Su llegada a Bree le hizo separarse de su abuelo Brac, quien le enseñó más de un truco mientras viajaban y por otra parte su padre Wulfang siguió entrenando su flexibilidad y su agilidad para que pudiese algún día ser parte de esa compañía de trovadores como la mejor malabarista.

Idis tuvo dos hermanos pequeños, una hermana que nació después que ella y otro hermano más pequeño aún. Esto hizo que la madre de Idaris, Gadaris, se quedase allí en Bree en vez de volver con los suyos, arrastrando al padre con ella y a su hermana para cuidar de los pequeños.

Del manejo de armas se ocuparía su tío Worka, que se convertiría en guardia de la ciudad por méritos propios y enseñaría a la pequeña a defenderse -o esa era la escusa que usaba ella, en realidad no podía quitarse de la mente a Mormegil y entrenaría incluso a espaldas de la familia- y a procurarle cualquier cosa que necesitase ella y su familia.

Todo no iba a ser bonito y de color de rosa, porque el miedo que cogió la pequeña Idis a la oscuridad y el odio aférrimo a los orcos provino de un ataque de orcos que arrasó con Combe. Allí conocería a sus futuras amigas, una de ellas incluso le salvó la vida escondiéndola a ella y al resto de mujeres y niños en un molino, así que nunca se despegaría de ellas, no quería volver a estar sola por si aquellos orcos volvían.

Aquella cría no paraba quieta, llegaron a apodarla la cabra loca del pueblo, se subía en todos los árboles y tejados, se pasaba el día brincando y peleándose con todos por el mero hecho que le hacía gracia, no por violencia. La joven era tan hiperactiva que cuando lograba conciliar el sueño la primera hora era imposible despertarla, ya fuese zarandeándola o echándole un cubo de agua fría encima, era imposible romper su profundo sueño. Aquello llegó a pasarle factura, haciendo referencia a su apodo, Idis se subió a lo alto de un árbol esperando algún día volver a ver el avance de los orcos y poder avisar al pueblo. Un día la cosa se torció y cayó desde lo alto, amortiguando la caída hacia el suelo fue golpeándose contra las ramas del árbol, evitando una muerte segura pero con la  grave conseciencia de romperse una pierna. Eso fue un duro golpe para ella porque desde entonces no pudo usar más la pierna como ella quería, también tuvo una repercusión en su habla porque una de las ramas le había dado un fuerte golpe en la garganta y ahora la pobre se mostraba tartamuda dado al dolor que le producía hablar. Se acabaron los entrenamientos para ella y con eso su sueño de convertirse en Espada Negra.

Todo era negro para ella, no tenía un porqué para vivir, sus sueños se habían roto junto a su esperanza. Eran las fiestas del pueblo y nadie entonces miraba en dirección a la pequeña, no era muy difícil, ella era de muchas que no llamaban nada la atención, y fuera de la vista y el alcance de los mayores decidió hundirse en las aguas del río donde jamás encontrarían su cuerpo. Cuando ella ya se había quedado sin respiración y dejó su consciencia marchar, sus ojos se abrieron de golpe, observando el rostro hermoso del hombre que la había salvado. Su nombre, al igual que el resto de su historia, es un misterio, pero se podría decir que gracias a él la pequeña Idis podría disfrutar de una nueva vida, una nueva oportunidad, y ella volvería a sonreír y abrazar sus sueños.


"Todos podemos morir... Pero jamás acabarán con la libertad..."




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Kharis Tsas
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Fecha de inscripción : 27/04/2016
Localización : Herwen

MensajeTema: Re: PROTAGONISTAS (Historias de PJs)   Dom Jun 19, 2016 5:15 pm

SÛNA


Todo empezó con los abuelos de Sûna, concretamente su abuela Ada, a quién prácticamente le debe la vida. Pues ella, siendo montaraz, viajó y luchó, preservando las tierras de los hombres de cualquier criatura de oscuras intenciones, recibiendo con el tiempo un talismán que siempre portaría con orgullo y que heredaría su hija, Asûna, madre de Sûna.

   Sin embargo lo que a ojo inexperto acusaba al talismán de ser una mera joya decorativa guardaba un secreto que bien salvó a la niña. Con el tiempo, Ada acabó estableciéndose en la Tierra de Bree junto a su marido Tobías y acabaron teniendo una niña, Asûna. Sin embargo la alegría duró poco pues Tobías enviudó cuando su hija llegó al mundo, y, con el paso de los años volvió a repetir la experiencia de perder a alguien querido cuando Asûna se puso de parto.

   Mas lejos de quedarse de brazos cruzados esperando el fatal desenlace, recurrió a la ayuda de un ermitaño, que tenía fama de ser erudito, conocido en esas tierras. Mornaron se hacía llamar, quién cediendo a las súplicas de Tobías acudió al hogar de Asûna y Stan, el futuro padre y Ozzye, el hermano mayor, para hacer todo lo posible por salvar a ambas. Tras examinar a Asûna, Mornaron negó con la cabeza ya que había llegado demasiado tarde para la desgraciada madre... pero no con el bebé que estaba en camino.

   Y es que algo llamó su atención, el talismán que pendía del cuello de Asûna le reveló a su ojo experto un secreto que nadie más conocía. En ese momento expulsó a todos de la estancia, vecinas, comadronas, incluso al propio marido y al hijo hasta que finalmente quedó a solas con Tobías. Éste fue entonces el único testigo de lo que ocurrió en aquella habitación, observando como el talismán empezó a brillar al posar Mornaron sus manos sobre éste y al instante el brillo cesó mientras la mujer dio su último esfuerzo llevándose con ello su vida . Sin embargo en aquél silencio desgarrador un pequeño sollozo se hizo eco entre los brazos de Tobías que sostenía a la recién nacida con delicadeza.... aquél día dieciséis del mes Neblinoso del octavo año de la Quinta Edad, a las afueras de Combe en el viejo molino de la aldea, Asûna abrazó a la muerte a cambio de traer a su hija Sûna a la vida. Ese día Mornaron volvió a su hogar cargando con un secreto más a su espalda, pues la niña no habría nacido a no ser por el poder del misterioso talismán heredado de su abuela, que ahora se albergaba en el cuerpo de la niña, y que había sido reducido a una simple baratija que el abuelo decidió quedarse por quién sabe que motivos... a fin de cuentas apropiarse de bienes ajenos era lo mejor que se le daba a Tobías.

  A pesar de la desgracia acaecida esto no impidió a Stan y Ozzye que la amasen y cuidasen junto a sus primos, tíos y abuelos en un ambiente feliz aunque humilde. Y es que la vida de los molineros era dura, cargar fardos de un lugar a otro, moler la cosecha de trigo, llevarla en carreta mercado... Eso también tenía sus ventajas pues con los años Sûna creció fuerte y recia gracias al duro trabajo diario.

   En los pocos ratos libres que tenía, se los pasaba jugando con Aglarthel e Idis, de ellas aprendió mucho tanto en su tiempo de juego como en los entrenamiento que le brindaba Aglarthel. Nunca se sabía si alguna alimaña se colaba en los campos a destrozar la cosecha y a la hora de echarlo se ponía agresivo... Sin embargo también aprendían a base de malas experiencias. Aquél día después de moler el trigo y almacenarlo en el granero, Sûna se juntó con Idis y Aglarthel como solían hacer todas las tardes para jugar a ser heroínas en sus mundos imaginarios llevándolas al granero y haciendo que Idis ascendiera por unas escaleras con tal efusividad que éstas, carcomidas por el tiempo, acabaron cediendo bajo sus pies cayendo desde una altura considerable. Por un instante se hizo el silencio antes de que las chicas salieran gritando a por ayuda, desde ese día las alturas asustaron a la joven Sûna... pues no quería sufrir algo parecido o incluso peor que Idis, siendo desde entonces imposible para su familia convencerla para que subiese al granero y acentuando más todavía su creencia en que si llevaba una herradura encima atraería la buena suerte.

   Aquél miedo la carcomía tanto que en una ocasión se negó a subir a la parte alta de la carreta, su hermano mayor la ayudó con una frase que jamás olvidaría. Esas palabras calaron hondo en Sûna animándola a aceptar sus temores y convivir con ellos. A pesar del accidente, ello no impidió que siguiesen juntas incluso en la escuela donde aprendieron a leer y escribir, ayudándose siempre mutuamente con los deberes.

   Con el tiempo, las niñas crecieron y una tarde la desdicha asoló la aldea, la rutina se vio interrumpida por los tañidos de la campana que únicamente solía usarse en caso de peligro... Los curiosos que no daban crédito al sonido de la campana observaron horrorizados como a gran velocidad se acercaban una marea negra con los ojos sedientos de sangre, orcos... dispuestos a arrasar todo a su paso. Los gritos de pánico y dolor quebraron la armonía, los hombres tomaron azadas, hoces y horcas en un intento desesperado por dar tiempo junto a la guardia a mujeres, ancianos y niños de refugiarse en el molino. Sûna, junto a Ozzye perdió de vista a sus padres durante el ataque, durante aquellas intensas horas no cesaron los gritos de muerte y horror, el entrechocar de las armas y el olor a carne quemada inundó el ambiente junto a los sollozos de niños y mujeres asustadas. Cuando sobrevino el silencio, nadie estaría preparado para lo que verían al otro lado de las puertas. El caos se había apoderado del lugar, las granjas ardían en la lejanía siendo consumidas por el fuego mientras los cadáveres yacían amontonados en el camino. Aquellos días, mientras daban sepultura a los muertos, Ozzye, Sûna y Edi, su prima, tuvieron que enterrar a su propia familia habiendo quedado huérfanos y con el molino y el granero, su sustento, reducidos a cenizas. Desde aquél día, Sûna quiso abandonar Combe, dejando atrás su hogar por siempre, afianzándose más y más en su idea de marcharse del pueblo a pesar de las precariedades que eso pudiera conllevar.

   Ello los obligó a retomar sus vidas como buenamente pudieron, Ozzye encontró trabajo como pastor de ganado mientras Edi sacó partido de sus habilidades como tejedora junto a la madre de Idis. En cuanto a Sûna consiguió salir adelante con un pequeño trabajo como recadera y mensajera en la tierra de Bree, ya fuese con fines comerciales como trasportar mercancía o simplemente llevar mensajes entre familiares y vecinos. Casi nunca el pago era con dinero pues solía cobrar con bienes o servicios, como el aprendizaje de la lengua de los medianos para ampliar su abanico de posibilidades. En una ocasión el hijo del panadero empezó a toser hasta tal punto que fue presa de graves convulsiones, nadie sabía lo que le ocurría e incluso algunos hablaron de que había sido poseído. El único médico de las cercanías se encontraba en la propia Bree, para cuando le pudieran llamar y éste llegase hasta Combe seguramente el joven hijo del panadero ya habría muerto, Sûna no se lo pensó dos veces y echó a correr como nunca antes lo había hecho, y antes de que acaeciese la tragedia apareció junto al médico en carreta. Éste pudo salvar la vida al muchacho de la terrible maldición llamada asma, su padre muy agradecido había escuchado de la muchacha en alguna ocasión de sus intenciones por abandonar Combe y marchar lejos, prometiéndole que cuando ese día llegase le obsequiaría con su mejor pan para que no tuviese que preocuparse por un tiempo de alimentarse.
“No puedes librarte del miedo, es como la naturaleza, no puedes derrotarla y ya está. Tienes que
comprenderla … y así averiguar de que madera estas hecha.”
- Ozzie, hermano de Sûna
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Aglarthel
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MensajeTema: Re: PROTAGONISTAS (Historias de PJs)   Dom Jul 10, 2016 7:47 pm

¿Mi historia? Hmmm... La verdad es que jamás me había parado a pensar en ello, tampoco es que sea muy buena contando historias, pero daré lo mejor de mí. ¡Estoy impaciente por ver cómo quedará la historia de las cuatro!



Mi nombre como ya sabes es Aglarthel, el cual en común significa “hermana gloriosa”. Tengo 19 inviernos y nací en Fornost, un lugar magnífico. No podría describir la magnificencia de semejante gran ciudad ni en varias semanas de clases de historia. Es un lugar hermoso y vivó como los árboles que rodean nuestra pequeña aldea, un lugar plagado de gente, oportunidades y... problemas, muchísimos problemas que rara vez no van de la mano de la corrupción y la injusticia. Sin embargo, también es un sitio repleto de cultura, pues fue allí donde aprendí a leer y escribir  vagamente el Quenya y con gran soltura el Síndarin, dos lenguas que casi me atrevería a jugar que aquí son inaccesibles.

Allí, aunque ahora te cueste creerlo, era una persona totalmente diferente: repelente y sin ningún tipo de apuro económico, pues éramos una familia bastante acomodada: mi madre se dedicaba a la mensajería y mi padre se dedicaba al negocio de la cantería, luego, mis otros familiares también tenían profesiones respetables: comerciantes, notarios, guardaespaldas...
Por desgracia, el camino de rosas no podía durar para toda la vida: un buen día. Mi madre, que como ya he dicho era mensajera, extravió una misiva que al parecer era de gran importancia, la cual justamente pertenecía a una familia noble que no nos profesaba especial simpatía, por tanto, ésta, haciendo alarde de su poder e influencia, se dedicó a sabotearnos hasta que estuvimos al borde de la quiebra. Por fortuna, los conocimientos de abogacía de mi tía Elwen y los de notario de mi abuelo Aramir, nos sacaron del aprieto, pues permitieron que padre pudiera comprar la cantera de aquí de Combe y así, garantizarnos una nueva vida lejos de aquella familia que tanto afán de sabotaje poseía. Todos decidimos viajar juntos con los ahorros de nuestras vidas a excepción del guardapesladas y Elwen, pues ellos decidieron trabajar para familias respetables de Fornost. O sus vidas mejor dicho, yo para entonces me lo gastaba todo en vestidos y perfumes. En cuanto a Faramis, bueno, él siempre estuvo de peregrinaje lejos de casa, con lo que a él tampoco pareció afectarle demasiado la noticia. A veces viene de visita.

Una vez en Combe, mi vida fue un calvario. Una chica repelente a la que nunca le ha faltado de nada encerrada en una pequeña aldea como ésta, era casi como una pesadilla. Así que digamos que no era precisamente un amor de criatura. Además, aquí fue donde recibí por parte de mi tío Tharamir la instrucción en armas que todo dúnadan recibe por tradición (muy a regañadientes), pues él es guerrero, no había nadie mejor que él.  También, por supuesto, no tuve más remedio que dedicarme a ayudar en la cantera, o al menos, a fingir que estaba haciendo algo. Lo que sí que aprendí, al menos de primeras, fue a conducir carros, prefería aquello en vez de ponerme a levantar rocas como todo el mundo... y a mentir, sí, para entonces era especialmente buena engañando a la gente por puro aburrimiento. Tanto que un día llegué a engañar a toda la aldea de que un grupo numeroso de orcos iba a atacarnos, incluso la milicia se preparó para aquella ocasión que jamás llego... ¿que por qué ocurrió? Bueno, mis queridas amigas me dejaron tirada en el bosque y yo quise asustarlas... hasta me rompí mi vestido favorito fingiendo que había huido de ellos. ¿Que no fue lo correcto? Lo sé, créeme que la reprimenda que recibí me lo hizo saber, pero... sucedió algo más que definitivamente marcó mi destino.

Como bien recordarás, señor artista, aquel ataqué al final se hizo realidad, y fui yo misma quien lo interceptó en uno de mis aburridos viajes en carro. No obstante, esta vez nadie me creyó. La masacre fue terrible y el miedo que pasé indescriptible, en aquel entonces sentí como si los valar me estuvieran castigando por todo el mal que había causado, quizás fue de allí de donde saqué la fuerza suficiente para ayudar a un grupo de mujeres, ancianos y niños a refugiarse en un viejo molino, créeme, fue difícil obligar a mi voz salir de mi garganta e inspirarles para que me escucharan, pero milagrosamente fue posible. Allí fue donde conocí a mi querida amiga Suna, pues fue ella una de las chicas a las que ayudé. Cuando semejante pesadilla llegó a su fin, entre lágrimas y bajo la luz de la luna, juré ante los valar que jamás iba a volver a pronunciar una sola mentira hasta el fin de mis días. Y que, además, consagraría mi vida en ayudar al prójimo y a luchar contra el mal. Sí, sé que no soy una heroína, pero en Fornost me crié entre historias de héroes y siervos de la oscuridad, además, aquellos inmundos seres me demostraron que aquel debía ser mi camino y mi destino. A raíz de Suna, conocí también a Idris, una chica muy enérgica, parece de buen corazón.
Así pues, con tal de cumplir con el cometido que me había autoimpuesto, empecé a trabajar duramente en la cantera con el fin de fortalecer mis músculos y mi constitución lo máximo posible, tanto que hasta llegué a ser capaz de levantar cosas tremendamente pesadas hasta para un hombre. Tanto que mi padre acabó regalándome la linterna que abuelo le entregó antes de abandonar Fornost, lo único que le quedaba de él.
Además, a base de muchísima insistencia y alguna que otra humillación, logré convencer al capitán Meneldir de que me permitiera aprender algo de instrucción militar y que además, me añadieran en la reserva de la milicia, pues había demostrado ser algo mejor que muchos hombres principiantes que estaban allí, creo que ya hace casi una luna desde entonces.

Actualmente mi vida ha seguido su curso natural... lo que más destacaría de ésta, fue algo que sucedió también hace poco. En uno de mis largos y solitarios paseos, me encontré con una mujer comerciante cuyo carro se había quedado atascado, la pobre no podía encargarse de ello sola y además, no se fiaba de dejar sus mercancías solas. Me ofrecí a ayudarla, pese a que se mostró escéptica, aceptó más por aburrimiento que por cualquier otra cosa. Fue entonces cuando logré levantar su carro y desatascar sus ruedas del pavimento. Ella, agradecida me regaló este hermoso colgante, diciendo que quizás algún día me ayudaría... Lo cierto es que Serenin Tratos Dulces tenía mucha razón pues, desde que lo llevo puesto, me siento protegida, como si el propio Tulkas infundiera mi espíritu de coraje, un coraje que sin lugar a dudas, dedicaré a proteger a los míos y a las protagonistas de las historias que irás recogiendo, pues algún día, saldremos allí fuera y demostraremos al mundo entero nuestra valía.

Cada vez que le cuento a Fáramir sobre nuestras aspiraciones, siempre me mira con sonrisa enigmática y me repite la misma frase una y otra vez, luego, me recuerda que para ello, deberé encontrar mi luz y mi camino. Siempre fue un tipo muy silencioso y misterioso, pero su sabiduría siempre me ha iluminado...

“Quizás llegará el día en que vosotras seréis aquellas heroínas que abandonarán estas tierras para vivir grandes aventuras y luchar contra el mal.”


Frase que curiosamente, también escuché a vos prenunciar en alguna ocasión. ¿Será el destino o una ilusión de juventud? Sólo Mandos dirá.



Hubo algo que también siempre me marcó...

“Hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela o el espejo que la refleja “
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Idis

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MensajeTema: Re: PROTAGONISTAS (Historias de PJs)   Vie Jul 22, 2016 6:12 pm




En momentos de opresión...
lo único que puede salvar tu alma, es una buena canción.


-¿Cómo puedo empezar aquello que me solicitaron?. Una cerveza tras otra y la inspiración ha quedado en el camino rota. -el bardo arrugó el pergamino. Aquello no era lo que estaba buscando, solo palabras sueltas y sin sentido se clavaban en la hoja por culpa de su pluma pero no tenían esa vibración que le hacía estremecer cada vez que escribía.

Otro trago resbaló por su garganta y corrió amargo hasta su estómago haciéndole creer que se llenaba del alimento que le faltaba.

-¡Maldita sea!. Ese festejo es lo único por lo que podría sobrevivir unas semanas más en esta posada, si no, tendré que abandonar el poblado... -suspiró con hastío pensando en la posibilidad de tener que marcharse si no conseguía sacar aquel trabajo adelante. -Vamos... no tiene que ser tan difícil. Es simplemente una historia de... -mordisqueó el extremo de la pluma con rabia, demasiado tarde cuando se dio cuenta que se había metido en la boca algo lleno de filamentos suaves. -¡Pof pof!.

El pergamino arrugado se había reunido con los tantos que ya poblaban el suelo de aquella austera habitación de posada. Incluso cuando pisaba el suelo no sonaba a madera, si no a mullido por culpa de la cantidad que había. Por suerte, eran de los baratos aquellos pergaminos, tanto que ni recordaba el precio, porque le habían salido gratis gracias a unas apuestas la anterior noche.

-¿Sería tan fácil como...? ¿Por qué no?. -los dedos del bardo comenzaron a temblar, quizás ansiosos por comenzar a escribir aquel relato que debería contar dentro de dos días, quizás porque ya llevaba cinco pintas acumuladas sobre la mesa. Yo juraría que fue ese duende que vio en la mesa de en frente.

La punta de la pluma se empapó de nuevo, las palabras comenzaron a nacer y bailar sin retenerse sobre el papel, creando las frases que volaban desde su alma y aterrizaban en forma de letra sobre el papel.





-"Eran tres, tres deseos que un alma siempre anhela para sentirse entera. Libertad, Coraje y Pasión.
La Libertad nació gracias a una viajera, una hermosa montaraz que preservó las tierras de los hombres de toda criatura oscura y vil... La misma que regaló un valioso colgante a esta para que sobreviviese al nacer. Dicha joya albergaba un misterioso secreto, un secreto que hoy día aún se desconoce pero que gracias a él esa niña sobrevivió. Aunque todos sabemos que son chismes y cuentos de abuela... ssssshhh...
-el bardo se llevó el índice sobre los labios y pronunció una alargada "s" indicando a sus imaginarios espectadores que guardasen silencio-. Dicen que recurrió a la ayuda de un ermitaño, que tenía fama de erudito y quién, cediendo a las súplicas de la familia, hizo todo lo posible por salvar a ambas. Desgraciadamente fue tarde para la madre... pero los llantos del bebé anunciaron a los presentes que no todo se había perdido. En ese momento, la luz del Sol entró por la ventana y el medallón que se encontraba en las manos de la mujer que rezaba brilló con el reflejo, lo que hizo llorar a la niña al darle en los ojos y por lo que lo consideran un colgante bendecido... -en ese momento los labios del bardo se cerraron en una mueca de aprobación. -Me gusta...
No obstante, todo no iba a ser un jardín de flores para la pequeña Libertad, la criaron cargando fardos, moliendo la cosecha, llevar la carreta al mercado... lo que contribuyó a que creciese fuerte y recia gracias al duro trabajo. Su familia la quería muchísimo y ella era feliz, incluso tenía buenas amigas con las que divertirse y ser una niña más, en el fondo ella se sentía especial y aún no sabía el porqué...
Libertad cogió miedo a las alturas por culpa de una de sus amigas, una mala caída la hizo romperse una pierna y pensó que la mejor forma de evitar que a ella le ocurriese igual sería no alzarse nunca en las alturas. ¡Por esta razón hay que llevar siempre una herradura en vuestros bolsillos!.

Una tarde la desdicha asoló la aldea, la rutina se vio interrumpida por los tañidos de la campana que únicamente solía usarse en caso de peligro... Los curiosos que no daban crédito al sonido de la campana observaron horrorizados como a gran velocidad se acercaban una marea negra con los ojos sedientos de sangre, orcos... dispuestos a arrasar todo a su paso. Los gritos de pánico y dolor quebraron la armonía, los hombres tomaron azadas, hoces y horcas en un intento desesperado por dar tiempo junto a la guardia a mujeres, ancianos y niños de refugiarse en el molino. Durante intensas horas no cesaron los gritos de muerte y horror, el entrechocar de las armas y el olor a carne quemada inundó el ambiente junto a los sollozos de niños y mujeres asustadas. Cuando sobrevino el silencio, nadie estaría preparado para lo que verían al otro lado de las puertas. El caos se había apoderado del lugar, las granjas ardían en la lejanía siendo consumidas por el fuego mientras los cadáveres yacían amontonados en el camino. Aquellos días, mientras daban sepultura a los muertos, ella quiso abandonar la ciudad que la vio nacer, dejando atrás su hogar por siempre. Ella quería ser......... Libre.
-la pausa se hizo intensa y la terminó con un gran énfasis y brillo en sus ojos.

"No puedes librarte del miedo, es como la naturaleza, no puedes derrotarla y ya está. Tienes que comprenderla… y así averiguar de que madera estas hecha".






Coraje era una niña totalmente diferente: repelente y sin ningún tipo de apuro económico, provenía de una familia acomodada. Ella si creía en los jardines de flores pero me temo que esta historia no es de jardineros... Su madre, de profesión mensajera, extravió una importante misiva que llevó a su familia a la ruina, obligándoles a viajar hacia un pueblo que ya antes nombré. Allí llegó a aburrirse tanto de lo cotidiano que se dedicó a engañar a las gentes del pueblo con bromas pesadas. Un día llegó a engañar a toda la aldea alegando que un grupo numeroso de orcos les invadía, incluso la milicia tuvo que prepararse apresuradamente para aquella ocasión, una que jamás llegó... Producto de una rabieta, ya que sus amigas la habían dejado tirada en pleno bosque. -en el bardo se produjo un momento de silencio y se quedó dudando unos segundos si seguir con el relato o no. No obstante, en vez de parecer que se había rendido siguió dándole a la historia otro toque completamente diferente-.

Por fortuna o por desgracia, aquel ataque si que llegó a la aldea, aunque no en el momento en que Coraje lo predijo, si no cuando toda la aldea había dejado de creer en ella. La masacre fue tan terrible como el miedo. Aún ella se pregunta porqué o cómo lo logró, pero muchos están a salvo gracias al Coraje que ella misma representó en aquel aciago momento. Muchos recordarían aquel día y a ella la bautizaron con el nombre que merecía al fin. Ella vio que las mentiras podían hacer mucho daño, incluso acarrear con muertes que jamás olvidaría. Se dedicó a ayudar a la gente, a cambiar su comportamiento y su estilo de vida. Con ello, incluso a recibir regalos de la gente a la que ayudaba aunque ella ya se sentía bien solo por la tarea. Uno de esos regalos fue de una misteriosa mujer, un colgante que le prometió que al portarlo le protegería. Con él en el cuello siempre recuerda que deberá encontrar su luz. -una historia de valentía siempre quedaba bien para llamar la atención de un público joven, les abría la mente y les ayudaba a pensar. -Me gusta... -se asintió así mismo varias veces.

"Hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela o el espejo que la refleja".





Pasión fue el nombre que le dieron a la pequeña al nacer. Iba a ser una niña fuerte, muy vivaz y activa. Su infancia fue tan dura como la de Libertad ya que a tierna edad fue víctima de una agresión a las afueras de una ciudad. Ante la contienda quedó herida y sin poder pagar un médico sus padres buscaron soluciones alternativas. Eso les llevaron a conocer a un viejo muy extraño a la vez que extravagante que afirmó que podía ayudarla. ¿Quién iba a decir que un día ella salvaría la casa del anciano de unos ladrones?, pues nadie, ¡en realidad solo se asustaron del gato!. El anciano, a modo de agradecimiento, le regaló a la pequeña un medallón que ella nunca supo que era, pero guardó a buen recaudo como el premio de su primera aventura como heroína.
Pasión ya se había plantado su jardín de flores peeeeeero... lo único que floreció fue un pánico a la oscuridad y un odio aférrimo a los orcos que provino del mismo ataque que formó a las otras dos protagonistas de esta historia.
-mientras relataba su historia, el bardo se había emocionado tanto que se había puesto en pie sobre la silla y una de sus botas pisaba la mesa, se había hecho su propio escenario en aquella habitación tan simple y hablaba hacia la pared como si hubiese un gran público frente a él-.

Con una caída desde lo alto de un árbol todo su futuro se torció de repente. Todo era negro para ella, no tenía un porqué para vivir, sus sueños se habían roto junto a su esperanza. Eran las fiestas del pueblo y nadie entonces miraba en dirección a la pequeña, no era muy difícil, ella era de muchas que no llamaban nada la atención, y fuera de la vista y el alcance de los mayores decidió hundirse en las aguas del río donde jamás encontrarían su cuerpo. Cuando ella ya se había quedado sin respiración y dejó su consciencia marchar, sus ojos se abrieron de golpe, observando el rostro hermoso del hombre que la había salvado. Su nombre, al igual que el resto de su historia, es un misterio, pero se podría decir que gracias a él la pequeña podría disfrutar de una nueva vida, una nueva oportunidad, y ella volvería a sonreír y abrazar sus sueños. Decidió convertirse en una heroína, al igual que él, y la Pasión en su corazón volvió a palpitar. -tanto como lo estaba haciendo él ahora mismo completamente subido sobre la mesa y con el puño sobre el pecho. En su mente no se paraban de escuchar aplausos, dándose la vuelta para inclinarse agradeciendo a su público imaginario-.

"Todos podemos morir... Pero jamás acabarán con la libertad..."


Libertad, Coraje y Pasión son las tres palabras por las que un alma debe luchar, por las que un hombre debe mantenerse en pie y a las que una mujer debe honrar. Si tres pequeñas han sido las protagonistas de esta historia... ¿qué os hace pensar que vosotros no podéis llegar a tener esta fama y gloria?. -complacido y orgulloso de su obra dio un salto para bajar hasta el suelo y tras la última inclinación hacia su público se giró hacia aquella hoja que permanecía inmóvil, ahora adornada con las huellas de sus botas, para ver que seguía en blanco y darse cuenta que todo había salido de sus labios y no había tomado apunte alguno.
-Mierda...

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MensajeTema: Re: PROTAGONISTAS (Historias de PJs)   

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PROTAGONISTAS (Historias de PJs)
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